Les sucedió a dos amigas mias...
Lola y Mar vinieron de Mérida a mi casa en Béjar con el fin de ver la nieve.
El domingo se prepararon para marcharse porque Mar tenía que trabajar el lunes.
Ya más tranquila, Lola me relata:
—Vimos entrar dos trenes en la estación. Que si es este, que si es aquel… Nos subimos en uno y cuando se puso en marcha vemos que va en sentido contrario a Mérida, pensando que en el túnel daría la vuelta :) Como vemos que sube y no baja...
—Preguntamos al revisor, y nos dice que van para Gijón ...Imaginaros la cara de bobas que se nos queda a las dos :( ... Decidimos bajar en Guijuelo, la primera parada que hace el tren, para coger un autobús.
A todo correr, sin conocer el pueblo y con todo el equipaje que llevamos, buscamos la estación de autobuses para coger uno... No hay ninguno, intentamos buscar un taxi... y no encontramos... decidimos salir a la carretera y parar algún coche.
Conseguimos parar uno y... ¡MILAGRO, es un conocido de Mérida!! Como podemos, nos subimos al coche pues el providencial automovilista traía el coche hasta arriba pero nos llevó hasta Béjar.
El caso es que Lola se quedó en casa y Mar por fin se va, con el conocido a Mérida, con su equipaje, sus dulces y su pino...
Lola, siempre que recordamos esto dice...
—No se me olvidará nunca la carrera que nos dinos en Guijuelo y la cara que pusiste al abrir la puerta... Y sobre todo la contestación de mi padre cuando llamé para advertirle de que me quedaba un día más. Me dijo:
—¡¡¡ESTÁIS DE COJONES... LA FERROVIARIA Y TÚ!!!
Lola y Mar han venido más veces a la nieve pero nunca más lo hicieron en tren pues al año siguiente dejó de circular por Béjar.
Al colgar en mi blog La estación con nieve, Lola me llamó y rememoró esta historia...
8 / 12 / 2010










